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Linfedema
Summary Type: Supportive care
Summary Audience: Health professionals
Summary Language: Spanish
Summary Description: Resumen de información revisada por expertos acerca del tratamiento del linfedema.
Linfedema
Aspectos generales
Introducción
El linfedema es la acumulación de linfa en los espacios intersticiales,
principalmente en el tejido adiposo subcutáneo, causada por un defecto del sistema
linfático. Se reconoce por una aglomeración anormal de proteínas de tejido
excesivas, edema, inflamación crónica y fibrosis.1 El linfedema es una de las
complicaciones frecuentes del cáncer y las terapias del mismo, con consecuencias
a largo plazo de tipo físico y sicosocial.
Fisiología
El sistema linfático humano generalmente comprende vasos linfáticos superficiales
o primarios que forman una compleja red dérmica de canales similares a los
capilares que drenan en otros canales linfáticos secundarios más grandes situados
en el espacio subdérmico. Ambos sistemas corren paralelos a las venas
superficiales y drenan en una tercera capa de vasos linfáticos más profunda
situada en la grasa subcutánea adyacente a la fascia. Una pared muscular y numerosas válvulas ayudanal flujo linfático activo
y unidireccional de los vasos linfáticos secundarios y subcutáneos. Los vasos linfáticos primarios
carecen de pared muscular y de válvulas. También existe un sistema intramuscular
de vasos linfáticos que corre paralelo a las arterias profundas y drena el
compartimiento muscular, las articulaciones y la membrana sinovial. Aunque
existe evidencia de que el sistema linfático superficial y el profundo se
comunican cerca de los ganglios linfáticos, probablemente funcionan de manera
independiente excepto cuando se encuentran en casos anormales.2 El flujo
linfático baja de los miembros inferiores al tronco linfático lumbar, el cual se
une al tronco linfático intestinal y la cisterna del quilo para formar el
conducto torácico que se vacía en la vena subclavia izquierda. Los vasos
linfáticos del brazo izquierdo desembocan en el tronco linfático subclavio
izquierdo y luego en la vena subclavia izquierda. Los canales linfáticos del
brazo derecho desembocan en el tronco subclavio derecho y luego en la vena
subclavia derecha.
Una de las funciones del sistema linfático es regresar el fluido y las proteínas
de los espacios intersticiales al sistema vascular de la sangre. Puesto que los
vasos linfáticos no suelen tener membranas basales, son capaces de reabsorber
moléculas demasiado grandes para la captación venosa. Los mecanismos de edema
clínico incluyen un aumento de la filtración capilar arteriovenosa y una
disminución de la absorción del fluido intersticial. Las causas de la mayor
filtración son el aumento de la presión hidrostática capilar, la disminución de
la presión del tejido y un aumento de la permeabilidad de las membranas. La
reducción de la absorción podría deberse a la disminución de la presión
oncótica del plasma, un aumento de la presión oncótica del fluido del tejido, y
la obstrucción linfática.
El linfedema se puede clasificar como primario o secundario. El linfedema
primario se presenta debido a la ausencia congénita de tejido linfático o anomalías
en el mismo, y es relativamente raro. El linfedema secundario lo causa
generalmente la obstrucción o interrupción del sistema linfático, lo cual suele
ocurrir en segmentos proximales de los miembros (o sea, en los ganglios
linfáticos) debido a alguna infección, malignidad o tejido cicatrizante (Véase la tabla a continuación).1 Los grupos de ganglios pélvicos e inguinales de las extremidades
inferiores y los ganglios axilares de las extremidades superiores son los sitios
principales de obstrucción.
Insuficiencia del drenaje linfático*
Mecanismo *Adaptado de Mortimer PS: The pathophysiology of lymphedema. Cancer 83(12
suppl 2): 2798-2802, 1998. Conductos linfáticos
reducidos Hipertrofia o hiperplasia de los vasos linfáticos Insuficiencia funcional Linfáticos obstruidos Causas posibles
Aplasia o hipoplasia
del vaso completo Linfagiomatosis, malformaciones linfáticas Insuficiencia valvular Anomalías del ganglio linfático (por ejemplo, fibrosis) Obliteración adquirida
del lumen linfático
(por ejemplo, limfangiotrombosis, limfangitis) Megalinfáticos Contractilidad alterada Cicatriz de una linfadenectomía, radioterapia o infección
Generalmente se ha asumido que los miembros linfedematosos contenían fluidos
insterticiales con concentraciones de proteínas mayores que el plasma. Sin
embargo, un estudio reciente encontró una correlación negativa entre la
concentración de proteínas y el edema en los brazos.3 También se ha observado
la presencia de obstrucciones venosas concomitantes en pacientes con miembros
linfedematosos. Una investigación del flujo venoso mediante ultrasonido con
Doppler duplex mostró la existencia de anomalías venosas en más del 60% de los
casos.4 Otros estudios indican que se puede alterar el control vasodilatador
local, aunque no de forma continua.5 Será necesario estudiar este área más
profundamente para conocer mejor la patofisiología del linfedema.
Presentación del linfedema agudo versus el gradual
El linfedema secundario se puede clasificar según su cronicidad. Se han
identificado cuatro tipos de linfedema agudo. El primero ocurre unos días después de
una operación como resultado del corte de canales linfáticos o de la manipulación
o lesión de los troncos linfáticos subclavios o las venas subclavias de la zona.
Suele ser transitorio y leve, respondiendo generalmente antes de cumplirse una
semana de su inicio a la elevación del miembro y el bombeo del músculo (por ejemplo,
cerrar el puño y soltarlo). El área afectada puede mostrarse caliente y algo
eritematosa, pero por lo general no causa dolor.
El segundo tipo ocurre de 6 a 8 semanas después de una operación, posiblemente
como resultado de una linfangitis o flebitis aguda. En estos casos no se suele
dar trombosis venosa. Este tipo también se puede observar durante el curso de
radioterapia de una extremidad o de la ruta de drenaje linfático de la misma. El
área afectada suele mostrarse sensible al tacto, caliente o muy caliente, y
eritematosa. Este tipo de linfedema puede ser tratado con éxito por medio de la
elevación del miembro y la administración de medicamentos antiinflamatorios,
aunque a veces es necesario el uso de tratamientos más agresivos. Estos dos
primeros tipos de linfedema agudo no pronostican necesariamente la presencia de
inflamación crónica después de su resolución.
El tercer tipo de linfedema agudo es una forma erisipeloide que ocurre
frecuentemente después de una picadura de insecto o una lesión o quemadura leve,
y con frecuencia se da en un miembro edematoso crónico. La zona afectada suele
mostrarse eritematosa, sensible al tacto y muy caliente. Esta forma de edema
requiere con frecuencia la elevación del miembro y la administración de
antibióticos. Si existe una infección en estadio agudo, se contraindica el bombeo
de compresión y los vendajes. Muchos médicos permiten su tratamiento tras la
resolución del eritema agudo o las ampollas existentes. El paciente puede seguir
padeciendo eritema leve después de una infección.
El cuarto tipo de linfedema y el más común es generalmente gradual y no está
siempre relacionado con eritema. Se pueden notar molestias en la piel o dolores en
los segmentos proximales (el cuello o los hombros para las extremidades
superiores y la zona lumbar y las caderas para las extremidades inferiores)
debido al estiramiento de tejidos blandos o al sobreuso muscular y los cambios en
postura causados por el aumento de peso del miembro. El inicio de este tipo de
linfedema es variable, y se suele hacer aparente con mayor frecuencia entre los 18
y los 24 meses después de la cirugía. Puede aparecer desde unos meses hasta
varios años después de recibir tratamiento contra el cáncer.
Linfedema transitorio versus linfedema crónico
El linfedema transitorio es una condición temporal que dura menos de 6 meses y
está relacionado con edema comprimible mediante el tacto y la ausencia de rigidez de
la piel.1 Los siguientes factores ponen al paciente en peligro de padecer
linfedema transitorio de inicio agudo:
- Drenajes quirúrgicos con extravasación de
proteínas hacia el sitio quirúrgico.
- Inflamación después de una lesión, radiación
o infección que conduce a mayor permeabilidad capilar.
- Inmovilidad del miembro(s)
que resulta en una disminución de compresión externa por la musculatura.
- Ausencia
temporal de un sistema linfático colateral.
- Oclusión de venas proximales por
trombosis o flebitis.
- Reversión del equilibrio en el lecho capilar que resulta
en acumulación de líquido en el tercer compartimiento.
El linfedema crónico es el más difícil de revertir de todos los tipos de edema
debido a la naturaleza de su fisiopatología. En él se comienza un ciclo en el
que el sistema linfático deficiente del miembro es incapaz de compensar por la
mayor demanda de drenaje. Este padecimiento puede presentarse con posterioridad a
cualquiera de los siguientes puntos:
- Recidiva tumoral o evolusión en el área
ganglionar.
- Infección o lesión de los vasos linfáticos.
- Inmovilidad.
- Lesiones a
estructuras linfáticas provocadas por radioterapia.
- Cirugía.
- Fracaso en el manejo
del linfedema en estadio temprano.
- Obstrucción venosa debido a una trombosis.
A principios del curso de desarrollo del linfedema, el paciente experimentará
edema blando comprimible que mejora fácilmente mediante la elevación de los
miembros, los ejercicios ligeros y el uso de soporte elástico. Sin embargo, la
linfostasis continua y progresiva causa la dilatación de los vasos linfáticos y
el flujo recesivo de líquido al lecho del tejido. Las proteínas de colágeno se
acumulan, aumentando aún más la presión del tejido coloidosmótico y optimizando
el flujo de líquido de los capilares vasculares al espacio intersticial. La
estasis de líquido y proteína estimula la inflamación y la actividad macrófaga
según el cuerpo trata de librarse de los excesos proteínicos. La fibrosis del
tejido conectivo intersticial por fibrinógeno y fibroblastos causa el desarrollo
del linfedema duro, rígido, no comprimible que ya no responde a la elevación del
miembro, los ejercicios ni a las prendas elásticas de compresión. El linfedema
crónico gradualmente se descomprime.
El tejido linfadematoso tiene un contenido inferior de oxígeno, mayor distancia
entre los vasos linfáticos debido a la inflamación y la acumulación de fluido,
deterioro del drenaje linfático, y función macrófaga reducida, poniendo al
paciente en alto riesgo de padecer infecciones y celulitis. Al no existir otra
ruta para el transporte de las proteínas de los tejidos, el tratamiento para los
pacientes con linfedema avanzado y, a la vez, fibrosis crónica es más complicado
que antes de desarrollar dicho padecimiento. Además, una vez que estos tejidos
se han expandido, el edema reaparece mucho más fácilmente.
El linfedema generalizado también puede presentarse con posterioridad a la hipoalbuminemia con
presión baja oncótica de plasma debido a lo siguiente:
- Nutrición oral inadecuada
(secundaria a la anorexia, náusea, vómitos, depresión, quimioterapia).
- Disminución de la absorción intestinal de proteínas o síntesis/anabolismo anormal
de proteínas.
- Pérdida de proteínas debido a fugas de sangre, ascitis,
derrames o drenados quirúrgicos.
- Condiciones médicas que conllevan a la
hipoalbuminemia (por ejemplo, diabetes, insuficiencia renal, hipertensión,
insuficiencia cardíaca congestiva, enfermedad hepática).
Incidencia y preponderancia
La incidencia del linfedema varía en los informes debido a discrepancias en su
definición y medida y a que el momento de evaluación postratamiento de esta
complicación es diferentes en cada paciente. La incidencia también varía
dependiendo del tratamiento y el miembro afectado. Teniendo en cuenta estas
aclaraciones, parece que hay una incidencia general de edema del brazo del 26%
después de la terapia para el cáncer de mama.6 En una encuesta entre 1151
mujeres tratadas con radiación para el cáncer de mama, se informó de la
existencia de linfedema en 23% de ellas entre los 0 y 2 años después del
tratamiento y en 45%, 15 años o más después del tratamiento. Entre las pacientes
de cáncer de mama tratadas solamente con cirugía, la preponderancia aumentó de
20% entre los 0 y 2 años a 30% después de pasados 15 años de la cirugía.7 En un estudio con 744 pacientes con cáncer de mama, se encontró que los pacientes con linfedema tenían desajustes en cuanto a la calidad de vida, este hallazgo se llevó a cabo mediante el uso del cuestionario C-30 (QOL) de la Organización Europea para el Tratamiento e Investigación del Cáncer (European Organization for Research and Treatment of Cancer [EORTC, por sus siglas en inglés]).8,
Factores de riesgo
Los factores que contribuyen al desarrollo del linfedema son: la irradiación de
la cuenca de ganglios extirpados, complicaciones postoperatorias de heridas y
subsiguiente celulitis en el miembro, la extensión de la disección ganglionar y la
edad avanzada.
Los siguientes constituyen factores de riesgo que pueden presentarse en el desarrolo del linfedema:
- Cáncer de mama, si han recibido radioterapia o se sometieron a una disección
ganglionar. La radioterapia a la axila después de la disección de ganglios
axilares aumenta la incidencia de linfedema. La revisión de varios estudios
presenta una incidencia de un 41% (rango de 21% a 51%) entre los pacientes que se
sometieron a radiación y cirugía axilar, comparada con 17% (rango de 6% a 39%) entre
los pacientes que tuvieron cirugía axilar sin radiación.6 La magnitud de la
disección axilar también aumenta el riesgo de linfedema.
- Disección ganglionar en la región axilar, inguinal o pélvica.
- Radioterapia en la región axilar, inguinal o pélvica o radiación
supraclavicular (campo de manto).
- Cicatrización de los conductos linfáticos subclavios y las venas, ya sea
derechos o izquierdos, ya sea debido a la cirugía o la radiación.
- Cáncer avanzado que causa linfadenopatía abultada de los ganglios torácicos,
axilares, pélvicos, abdominales o cervicales anteriores.
- Tumores intrapélvicos o intraabdominales que afectan o directamente comprimen
los vasos linfáticos o la cisterna del quilo y el conducto torácico.
- Otros factores, tales como la malnutrición y la obesidad, que pueden conducir a
demorar la cicatrización, lo cual es un importante factor de riesgo para el
desarrollo del linfedema.9,10,11,
Diagnóstico
Hay informes contradictorios en lo referente a la incidencia del linfedema,
especialmente los que se refieren a las extremidades superiores, debido en gran
parte a la falta de criterios uniformes de diagnóstico. Los criterios objetivos
se basan en medidas de circunferencia o volumétricas, pero no existe un acuerdo
en cuanto a los criterios de diagnóstico para el linfedema. Algunos estudios
emplean la diferencia de 1 a 2 cm entre el miembro afectado y el no afectado,
pero las variaciones anatómicas de los pacientes, si son diestros o zurdos, y sus
preferencias físicas hacen que esa diferencia no signifique nada. Para obtener
resultados óptimos, se deberían tomar medidas en secuencia durante un periodo de
tiempo, comenzando antes del tratamiento. Se ha sugerido que el mejor criterio
objetivo para juzgar el linfedema es la medida de desplazamiento de agua de 15 cm
por encima del epicóndilo; un valor de 200 ml incluyó a un 96,4% de los pacientes
con linfedema subjetivo.12 Varios estudios emplean 6 cm por encima del codo;
preferentemente, la medición de las extremidades superiores se deberá realizar en
puntos consistentes a lo largo del brazo, por encima y por debajo del espacio
antecubital, y a través de la mano o la muñeca. Las extremidades inferiores no
ofrecen puntos tan precisos, pero pueden medirse en puntos consistentes.13,14,
Aproximadamente el 50% de los pacientes con edema mínimo notan una sensación de
pesadez o plenitud en la extremidad. La evaluación del paciente con edema
incluye un examen físico y una revisión de su historial clínico. El historial
clínico deberá incluir información referente a operaciones quirúrgicas
anteriores, complicaciones postoperatorias, radioterapia previa, el intervalo de
tiempo entre la radiación o cirugía y la aparición de los síntomas, y las
variables que intervienen en la presencia o severidad de los síntomas. Se deberá
evaluar la calidad y el comportamiento del edema (su fluctuación con los cambios
de posición, su evolución en el tiempo) y determinarse la existencia de una
historia de trauma o infección. Además, puede ser importante la información
concerniente a los medicamentos que se estén tomando en ese momento.1 El edema no
se detecta clínicamente hasta que el volumen intersticial llega a un 30% por
encima de lo normal. La siguiente escala puede ser útil para el uso clínico:
- 1+ = Edema que apenas se puede comprobar.
- 2+ = Se puede ver una depresión leve cuando se presiona la piel.
- 3+ = Tras dejarse una huella digital profunda, la piel tarda entre 5 y 30
segundos en volver a lo normal.
- 4+ = La extremidad puede ser entre 1,5 y 2 veces el tamaño normal.
1 Brennan MJ: Lymphedema following the surgical treatment of breast cancer: a review of pathophysiology and treatment. J Pain Symptom Manage 7 (2): 110-6, 1992.
2 Horsley JS, Styblo T: Lymphedema in the postmastectomy patient. In: Bland KI, Copeland EM, eds.: The Breast: Comprehensive Management of Benign and Malignant Diseases. Philadelphia, Pa: Saunders, 1991, pp 701-6.
3 Bates DO, Levick JR, Mortimer PS: Change in macromolecular composition of interstitial fluid from swollen arms after breast cancer treatment, and its implications. Clin Sci (Lond) 85 (6): 737-46, 1993.
4 Svensson WE, Mortimer PS, Tohno E, et al.: Colour Doppler demonstrates venous flow abnormalities in breast cancer patients with chronic arm swelling. Eur J Cancer 30A (5): 657-60, 1994.
5 Stanton AW, Levick JR, Mortimer PS: Cutaneous vascular control in the arms of women with postmastectomy oedema. Exp Physiol 81 (3): 447-64, 1996.
6 Erickson VS, Pearson ML, Ganz PA, et al.: Arm edema in breast cancer patients. J Natl Cancer Inst 93 (2): 96-111, 2001.
7 Mortimer PS, Bates DO, Brassington HD, et al.: The prevalence of arm oedema following treatment for breast cancer. Q J Med 89: 377-80, 1996.
8 Kwan W, Jackson J, Weir LM, et al.: Chronic arm morbidity after curative breast cancer treatment: prevalence and impact on quality of life. J Clin Oncol 20 (20): 4242-8, 2002.
9 Földi E, Földi M, Weissleder H: Conservative treatment of lymphoedema of the limbs. Angiology 36 (3): 171-80, 1985.
10 Petrek JA, Senie RT, Peters M, et al.: Lymphedema in a cohort of breast carcinoma survivors 20 years after diagnosis. Cancer 92 (6): 1368-77, 2001.
11 Deutsch M, Flickinger JC: Arm edema after lumpectomy and breast irradiation. Am J Clin Oncol 26 (3): 229-31, 2003.
12 Kissin MW, Querci della Rovere G, Easton D, et al.: Risk of lymphoedema following the treatment of breast cancer. Br J Surg 73 (7): 580-4, 1986.
13 Guyton AC: The lymphatic system, interstitial fluid dynamics, edema, and pulmonary fluid. In: Guyton AC: Textbook of Medical Physiology. 7th ed. Philadelphia, Pa : WB Saunders, 1986, pp 361-73.
14 Getz DH: The primary, secondary, and tertiary nursing interventions of lymphedema. Cancer Nurs 8 (3): 177-84, 1985.
Manejo del linfedema
Prevención
Es importante identificar temprano a los pacientes con riesgo de linfedema y
empezar una vigilancia preventiva e instrucción sobre la autoadministración de
cuidados. Un estado nutricional inadecuado, la obesidad, la inmovilidad y otras
condiciones médicas pueden aumentar el riesgo de desarrollar linfedema. Los
siguientes parámetros pueden facilitar la detección precoz de la condición:
- La
relación de peso real con peso ideal.
- Las medidas de las extremidades.
- En cada
visita y examen del médico, evaluación de la capacidad para realizar actividades
ordinarias.
- Historial de factores contribuyentes (por ejemplo, edema).
- Radioterapia o cirugía previas.
- Enfermedades médicas concurrentes, como
(por ejemplo diabetes, hipertensión, enfermedad cardíaca o renal, o flebitis).
También se deberán evaluar los conocimientos del paciente relativos a su
enfermedad y su potencial de desarrollar linfedema. El drenaje linfático
deficiente debido a una disección ganglionar o radioterapia predispone al
miembro afectado a infecciones graves. Incluso una infección leve del miembro
puede conducir a un linfedema considerable.
Los pacientes deberán comprender los peligros del linfedema y se les deberá
instruir sobre el cuidado de la piel y del miembro después de una operación o
radioterapia. (Ver a continuación la lista de las Consideraciones para el paciente sobre como prevenir y controlar el linfedema.) Se deberá poner énfasis en que no existe prueba
empírica que demuestre el valor de estas recomendaciones, aunque parece lógico
recomendar que se eviten las lesiones e infecciones en el miembro afectado. El
linfedema puede ocurrir hasta 30 años o más después de la cirugía. Las pacientes
operadas de cáncer de mama que cumplen las instrucciones sobre el cuidado de la
piel y los ejercicios recomendados después de una mastectomía muestran una
incidencia significativamente más baja de linfedema.1,
El drenaje linfático se mejora con la compresión de tejidos por las contracciones
musculares durante el ejercicio. Al hacer ejercicio, los músculos comprimen el
tejido blando haciendo que la linfa viaje con proximidad al sistema vascular.2
En consecuencia, el ejercicio es importante para la prevención del linfedema. Se
deberá enseñar a las pacientes operadas de cáncer de mama, ejercicios de manos y
brazos para realizarlos después de una mastectomía. Los pacientes que se sometan
a procedimientos quirúrgicos que afectan al drenaje de ganglios linfáticos
pélvicos deberán recibir instrucción sobre cómo realizar ejercicios apropiados de
piernas y pies. El tiempo de espera para iniciar los ejercicios después de la
cirugía quedará a discreción del médico. Se deberá consultar a fisioterapeutas
profesionales para obtener un programa de ejercicios adaptado a cada paciente.
Puesto que la tasa de recuperación aumenta cuando el linfedema se detecta
temprano,2 se deberá instruir a los pacientes para que reconozcan los primeros
signos del edema y para que informen de cualquiera de los síntomas siguientes a
su médico: sensación de tirantez en la extremidad; problemas para ponerse
zapatos; falta de fuerzas; dolor o pesadez; rubor, hinchazón o signos de
infección. Los anillos también pueden quedar apretados, por lo que no se
recomienda que los pacientes los usen en el lado del cuerpo susceptible al edema.
Notas para el paciente sobre como prevenir y controlar el linfedema- Mantenga el brazo o la pierna elevado/a por encima del nivel del corazón siempre que sea posible. Evite realizar movimientos circulares rápidos que
causen la concentración centrífuga de líquido en las partes distales del miembro.
- Limpie y lubrique diariamente la piel de la extremidad.
- Evite lesiones e infecciones del miembro afectado:
- Extremidades superiores:
- Use una máquina eléctrica para afeitarse.
- Use guantes en el jardín y en la cocina, y dedales para coser.
- Cuídese bien las uñas; no se corte las cutículas.
- Extremidades inferiores:
- Lleve siempre calzado cuando esté al aire libre.
- Mantenga sus pies limpios y secos; use calcetines de algodón.
- Córtese las uñas de los pies en línea recta; vea a un podiatra siempre
que sea necesario para prevenir la aparición de uñas encarnadas e
infecciones.
- Extremidades superiores o inferiores:
- Broncéese gradualmente; use crema con protector solar.
- Limpie cortadas de la piel con agua y jabón; luego use un ungüento
antibacteriano.
- Al vendar la parte afectada, use apósitos de gasa en vez de cinta
adhesiva, pero evite hacerse un torniquete.
- Consulte al médico cuando tenga erupciones en la piel.
- Evite la venipuntura invasora, incluyendo la punción de dedos y la
administración intravenosa de líquidos, en la extremidad afectada.
- Evite el calor y el frío extremos, es decir, los paquetes de hielo y
las almohadillas calientes.
- Evite el trabajo prolongado y vigoroso con la extremidad afectada.
- Evite la presión constrictiva sobre el brazo o la pierna:
- No cruce las piernas al sentarse.
- Use joyas y ropa floja sin cintas apretadas.
- Lleve la bolsa de mano en el brazo opuesto.
- No aplique el brazal para presión arterial en el miembro afectado.
- No use vendas elásticas ni medias con cintas constrictivas.
- No se siente en la misma posición durante más de 30 minutos.
- Ponga atención a los signos de infección, (por ejemplo, rubor, dolor, calor, hinchazón, fiebre). Llame al médico inmediatamente si ocurren signos o
síntomas.
- Practique con constancia ejercicios que promuevan el drenaje.
- Realice visitas de seguimiento regulares al médico.
- Observe con atención todas las áreas del miembro diariamente en busca de
cualquier indicio de complicaciones:
- Mida la circunferencia del brazo o la pierna a intervalos indicados por
su médico o terapéuta de forma consistente en dos áreas del miembro e
informe a su médico de cualquier aumento súbito de tamaño.
- La sensación puede disminuir. Emplee la extremidad que no está afectada
para comprobar temperaturas, (por ejemplo, para el agua del baño, para cocinar).
Tratamiento
Existen dos categorías amplias de control o tratamiento conservador del
linfedema: el mecánico y el farmacológico. Las modalidades mecánicas incluyen
la elevación del miembro afectado, el drenaje linfático manual (una forma de
masaje que mueve el fluido del edema de áreas distales a proximales y de zonas de
estasis a otras con vasos linfáticos sanos), el uso de vendas de compresión con
varias capas y prendas preparadas a la medida del paciente que ejercen una
presión gradual, y la higiene meticulosa de la piel para prevenir infecciones.
Varias de estas modalidades se han combinado en una estrategia conocida como
fisioterapia compleja (o terapia descongestiva compleja), la cual consiste en el
tratamiento manual del linfedema, el uso de vendajes de compresión, ejercicios
individualizados y cuidados de la piel, seguidos por un programa de
mantenimiento.3,4,5 La fisioterapia compleja ha sido recomendada por grupos de
expertos y es un tratamiento eficaz para el linfedema que no responde a la
terapia estándar con compresión elástica. La persona a cargo de esta terapia
debe ser un terapéuta capacitado en este campo.
No se recomienda la cirugía para tratar el linfedema, ya que por no lo general no
tiene éxito. Se han probado varias técnicas, tales como la escisión de la piel y
de tejido subcutáneo por estadios, con o sin injertos de piel, y el colgajo dérmico
de Thompson, el cual combina la escisión de tejido edematoso con el entierro de
un colgajo dérmico rasurado para establecer la continuidad entre los vasos
linfáticos superficiales y los profundos. Estos métodos tienen un éxito mínimo y
tasas altas de complicación por necrosis cutánea, infecciones y dificultades
sensoriales.6 Los pacientes oncológicos no suelen ser candidatos idóneos para
estas técnicas.
Prendas para compresión
Las prendas para compresión se deberán utilizar siempre sobre toda la extensión
del edema. Por ejemplo, una media que solamente llega hasta la rodilla tiende a
apretar y ocluye el regreso venoso y linfático si hay un edema significativo en
el muslo. Las bombas para las extremidades que usan compresión neumática
intermitente secuencial también pueden ser útiles para el manejo de miembros
edematosos, aunque muchos piensan que dichas bombas no son eficaces y pueden ser
contraproducentes. El brazal se infla y desinfla alternativamente de acuerdo a
un ciclo controlado, lo cual incrementa el flujo de líquido en las venas y los
vasos linfáticos e impide la acumulación de líquido residual en el miembro. Sólo
se deben usar las bombas compresoras bajo la supervisión de un profesional médico
capacitado en el tema, ya que la presión externa elevada puede dañar los vasos
linfáticos superficiales. Aún es más: cuando se usen bombas compresoras y otras
técnicas, se deberá tener cuidado si existe la posibilidad de que haya un tumor
residual, ya que la teoría de algunos expertos es que éste se podría movilizar
hacia canales venosos o linfáticos.
Terapia farmacológica
En la terapia farmacológica se usan antibióticos para tratar y prevenir la
celulitis bacteriana y la linfangitis. Otros fármacos que se han usado incluyen
los diuréticos, los anticoagulantes, el ácido pantoténico, la piridoxina y la
hialuronidasa. Estos fármacos no tienen un valor terapéutico comprobado y
podrían causar reacciones adversas.7,
Es importante determinar la etiología específica de la hinchazón y tratarla
adecuadamente. La infección es una secuela frecuente del edema y causa un
aumento de la permeabilidad capilar, lo que incrementa los depósitos de proteína
en los tejidos. Si se diagnostica una infección, se deberán administrar los
antibióticos apropiados que cubran cocos grampositivos y, menos frecuentemente,
infecciones fungosas. Se deberán evaluar los resultados de análisis de
laboratorio (por ejemplo, el recuento completo de glóbulos sanguíneos [rsc]). Puesto que el masaje y las técnicas para fomentar
el drenaje están contraindicadas en el caso de existir trombosis venosa, se
recomiendan los análisis de diagnóstico para distinguir el bloqueo vascular de la
trombosis de venas profundas. Si se encuentra trombosis, se deberá administrar
terapia anticoagulante.
La cumarina (número de registro del Chemical Abstracts Service 91-64-5; NSC 8774;
nombre sistemático 2H-1-Benzopirán-2-una, también conocida como 5,6-benzo-alfa-pirona) es un compuesto que ha sido estudiado para ser utilizado en el manejo de
linfedemas de alta proteína, tales como aquellos relacionados con el tratamiento
local y regional de enfermedades neoplásicas.8,9,
En los Estados Unidos los suplementos dietéticos como el coumarin se regulan como si fueren
alimentos y no fármacos, por lo que no es necesario obtener la aprobación de la
Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) antes de su
entrada al mercado a menos que al comercializar la sustancia en cuestión se
anuncie que puede prevenir o curar una condición médica específica. Como no es
obligatorio que los suplementos alimenticios pasen una revisión sobre la
consistencia de su fabricación y no existe un estándar en cuanto a su pureza o su
dosificación, podría presentarse una variación considerable entre un lote y otro
de los productos que se venden como suplementos alimenticios.
La cumarina se usaba anteriormente en los Estados Unidos en la elaboración de
sabores artificiales y como fijador en diferentes productos alimenticios, además
de como excipiente farmacéutico. En respuesta a las investigaciones realizadas
por los fabricantes de la cumarina que demostraron que dicho compuesto producía
toxicidad en el hígado cuando se le suministraba a animales de laboratorio en
cantidades comparables o mayores a las que aparecían en alimentos de consumo
humano, la cumarina fue catalogado en 1954 por la Administración de Drogas y
Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) como un
adulterante alimenticio. Desde entonces, se prohibió su uso en productos
alimenticios para el consumo humano y la importación de productos alimenticios
procedentes de otros países que lo contengan. La cumarina se vende para uso
médico en varios países europeos, pero su uso terapéutico no ha sido aprobado ni
en Estados Unidos ni en Canadá.
Algunos de los efectos secundarios comúnmente relacionados a la cumarina incluyen la
náusea y la diarrea leves.8 Se ha informado de la aparición de toxicidad del
hígado en un máximo del 6% de los pacientes que reciben cumarina.10,11,12,13 Los
pacientes típicamente presentan un incremento en la concentración de suero de las
transaminasas hepáticas con un incremento simultáneo del suero
bilirubínico o sin este.14,15 Los indicadores anormales de laboratorio normalmente quedan
resueltos a las pocas semanas de suspender el tratamiento; sin embargo, la
patología del hígado puede ser progresiva y fulminante a pesar de haberse
interrumpido el tratamiento con cumarina.16 Existen pocos estudios sobre la
toxicidad a largo plazo para aquellos pacientes que recibieron menos de dos años
de tratamiento continuo, y la toxicidad clínica de un tratamiento más extenso aún
no ha sido estudiada. Algunos estudios de toxicología realizados en animales de
laboratorio revelan que la incidencia hepatotóxica debido a la cumarina es
altamente variable dependiendo de la especie animal que se use.17 Algunos
informes sobre su toxicidad hepática han logrado que este compuesto sea retirado
de algunos mercados europeos, así como de Australia.
En un estudio, cuando se administró cumarina en forma de pastillas para uso oral
en dosis diarias de 400 mg, esta revocó de forma parcial la acumulación de
líquido edematoso, redujo el tamaño de las extremidades hinchadas y alivió la
incomodidad ocasionada por el linfedema.8 Sin embargo, un estudio cruzado,
doble ciego, controlado con placebo de 140 mujeres que presentaron linfedema
del brazo después de someterse a tratamiento para el cáncer de mama mostró que
la cumarina no fue más eficaz que el placebo en el tratamiento del linfedema.
Este estudio también informó de un aumento en la incidencia de toxicidad hepática
(6%) asociada al uso de la cumarina y se concluyó que la cumarina no era un
medicamento inocuo y eficaz para el tratamiento del linfedema.9,13,
Los diuréticos fomentan la disminución del líquido vascular, pero no afectan al
exceso de depósitos proteínicos y podrían acelerar la fibrosis de tejido
conectivo.18 En consecuencia, los diuréticos deben emplearse con cuidado y
sólo para el tratamiento de excesos de líquido vascular debido a otras causas.
Manejo de la dieta
Se deberá evaluar el estado nutricional del paciente y establecerse medidas de
apoyo según se requieran. La hipoalbuminemia fomenta que el líquido pase a los
tejidos intersticiales con proteína excedente y mayor presión osmótica coloide.
La concentración de albúmina sérica deberá mantenerse por encima de 2,5 g/dl. Se deberá
vigilar el peso de los pacientes y recomendarles que ingieran alimentos y
suplementos ricos en proteínas.
Manejo del dolor
Es posible que los pacientes con linfedema experimenten dolores como consecuencia
de la presión en terminales nerviosas o de atrofia o contracciones musculares al
moverse.1 Después de una evaluación, el dolor puede controlarse empleando
analgésicos no narcóticos, técnicas de relajación, analgésicos narcóticos de
efectos moderados a fuertes, fármacos adyuvantes (por ejemplo, amitriptilina), o
estimulación nerviosa transcutánea eléctrica (TENS, por sus siglas en inglés). No
obstante, el tratamiento con más éxito es la reducción del linfedema.
Complicaciones
Los tejidos edematosos presentan una nutrición precaria y son más propensos a la necrosis
durante periodos de inmovilidad. En consecuencia, se debe mantener bajo
observación la piel de los pacientes con linfedema para que no sufra
degeneración, especialmente sobre las prominencias óseas.
La presión excesiva sobre el sistema linfático inguinal o pélvico puede indicar
metástasis pélvica con la subsiguiente interferencia en el vaciado de la vejiga. La
presión, junto con la toma de opioides, puede causar problemas para
la evacuación del intestino. Se deberá vigilar el estado de la vejiga y del
intestino del paciente para ver si muestran signos de retención urinaria o
estreñimiento.
Consideraciones psicosociales
Existen varios problemas psicosociales y de adaptación que los pacientes de
cáncer y los sobrevivientes con linfedema tienen que afrontar. Debido a que el
linfedema causa desfiguración y en algunas ocasiones es doloroso y debilitante,
puede crear problemas con respecto a varios aspectos de funcionamiento, por ejemplo,
psicológicos, físicos y sexuales. Sin embargo, hasta hace relativamente poco no
se dirigía la atención adecuada a su impacto psicosocial. Varios artículos han
indicado que las mujeres que desarrollan linfedema después de un tratamiento para
cáncer de mama encuentran mayores dificultades en cada uno de estos aspectos que
las mujeres que no desarrollan la enfermedad después de dicho tratamiento.19,20,21
Además, debido a que los tratamientos para el linfedema de las extremidades
superiores pueden resultar incómodos, arduos y tomar mucho tiempo, la presencia
de dificultades psicológicas puede interferir significativamente con la eficacia
del tratamiento. El dolor de las extremidades superiores de las mujeres que han
padecido cáncer de mama puede tener un diagnóstico diferencial extremadamente
complejo. Un informe ha destacado el impacto sumamente negativo del dolor en la
calidad de vida y la capacidad de resistencia de pacientes con linfedema en las
extremidades superiores.22
Otro estudio enfatizó los factores relacionados con la aflicción psicológica dentro
de un grupo de pacientes que desarrolló linfedema de las extremidades superiores
después de recibir tratamiento para el cáncer de mama. Entre los factores que
influyen en la falta de adaptación se encuentran un apoyo social precario, el uso
de un comportamiento dado a la reclusión y evasivo para hacer frente al problema (algunas
mujeres buscan evitar situaciones sociales en las que el linfedema se convierta
en un recordatorio permanente de su experiencia con el cáncer) y la presencia de
dolor de cualquier intensidad.19 Las mujeres con linfedema podrían
beneficiarse de asesoría en grupo e individual que provea información específica
acerca de medidas de prevención, instrucción sobre la función de la dieta y el
ejercicio, consejos sobre la selección de ropas cómodas y de buen gusto, y apoyo
emocional.
1 Getz DH: The primary, secondary, and tertiary nursing interventions of lymphedema. Cancer Nurs 8 (3): 177-84, 1985.
2 Markowski J, Wilcox JP, Helm PA: Lymphedema incidence after specific postmastectomy therapy. Arch Phys Med Rehabil 62 (9): 449-52, 1981.
3 Casley-Smith JR, Casley-Smith JR: Modern treatment of lymphoedema. I. Complex physical therapy: the first 200 Australian limbs. Australas J Dermatol 33 (2): 61-8, 1992.
4 Boris M, Weindorf S, Lasinkski S: Persistence of lymphedema reduction after noninvasive complex lymphedema therapy. Oncology (Huntingt) 11 (1): 99-109; discussion 110, 113-4, 1997.
5 Daane S, Poltoratszy P, Rockwell WB: Postmastectomy lymphedema management: evolution of the complex decongestive therapy technique. Ann Plast Surg 40 (2): 128-34, 1998.
6 Savage RC: The surgical management of lymphedema. Surg Gynecol Obstet 160 (3): 283-90, 1985.
7 Brennan MJ: Lymphedema following the surgical treatment of breast cancer: a review of pathophysiology and treatment. J Pain Symptom Manage 7 (2): 110-6, 1992.
8 Casley-Smith JR, Morgan RG, Piller NB: Treatment of lymphedema of the arms and legs with 5,6-benzo-[alpha]-pyrone. N Engl J Med 329 (16): 1158-63, 1993.
9 Loprinzi CL, Kugler JW, Sloan JA, et al.: Lack of effect of coumarin in women with lymphedema after treatment for breast cancer. N Engl J Med 340 (5): 346-50, 1999.
10 Casley-Smith JR, Casley-Smith JR: Frequency of coumarin hepatotoxicity. Med J Aust 162 (7): 391, 1995.
11 Beinssen AP: Possible coumarin hepatotoxicity. Med J Aust 161 (11-12): 725, 1994 Dec 5-19.
12 Cox D, O'Kennedy R, Thornes RD: The rarity of liver toxicity in patients treated with coumarin (1,2-benzopyrone). Hum Toxicol 8 (6): 501-6, 1989.
13 Loprinzi CL, Sloan J, Kugler J: Coumarin-induced hepatotoxicity. J Clin Oncol 15 (9): 3167-8, 1997.
14 Morrison L, Welsby PD: Side-effects of coumarin. Postgrad Med J 71 (841): 701, 1995.
15 Faurschou P: Toxic hepatitis due to benzo-pyrone. Hum Toxicol 1 (2): 149-50, 1982.
16 Bassett ML, Dahlstrom JE: Liver failure while taking coumarin. Med J Aust 163 (2): 106, 1995.
17 Fentem JH, Fry JR: Species differences in the metabolism and hepatotoxicity of coumarin. Comp Biochem Physiol C 104 (1): 1-8, 1993.
18 Földi E, Földi M, Weissleder H: Conservative treatment of lymphoedema of the limbs. Angiology 36 (3): 171-80, 1985.
19 Passik SD, Newman ML, Brennan M, et al.: Predictors of psychological distress, sexual dysfunction and physical functioning among women with upper extremity lymphedema related to breast cancer. Psychooncology
4 (4): 255-63, 1995.
20 Maunsell E, Brisson J, Deschênes L: Arm problems and psychological distress after surgery for breast cancer. Can J Surg 36 (4): 315-20, 1993.
21 Tobin MB, Lacey HJ, Meyer L, et al.: The psychological morbidity of breast cancer-related arm swelling. Psychological morbidity of lymphoedema. Cancer 72 (11): 3248-52, 1993.
22 Newman ML, Brennan M, Passik S: Lymphedema complicated by pain and psychological distress: a case with complex treatment needs. J Pain Symptom Manage 12 (6): 376-9, 1996.
Complicaciones
Además de las complicaciones relacionadas con el linfedema crónico indicadas en
otras secciones de este sumario, una complicación poco común pero letal es la del
linfangiosarcoma. El tiempo promedio entre la mastectomía y la aparición del
linfagiosarcoma es de 10,2 años, y el tiempo de supervivencia promedio es de 1,3
años.
Aún se desconocen las causas del linfangiosarcoma. Clínicamente, se presenta
como uno o múltiples nódulos hemorrágicos rojo azulados que aparecen en el
miembro edematoso con evolución proximal y distal. Inicialmente, hay un foco
solitario de color rojo morado en la piel del miembro, ligeramente levantado,
macular o nodular, y que el paciente suele describir como un moratón. Más
tarde, aparecen tumores satélites y los nódulos crecen. La muerte suele ser el
resultado de crecimientos metastáticos (ordinariamente pulmonares) y
residuales.1
1 Stewart FW, Treves N: Lymphangiosarcoma in postmastectomy lymphedema: a report of six cases in elephantiasis chirurgica. Cancer 1: 64-81, 1948.
Modificaciones a este sumario (11/19/2004)
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2004-11-19
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